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Columna del PO

Triunfo de trabajadores

Por InfoAzulDiario

La decisión del Concejo Deliberante de asegurar la continuidad laboral para todos los trabajadores despedidos del ex supermercado SUMA fue el hecho político más trascendente de la semana, pero también el de mayor relevancia en mucho tiempo. Indica un salto cualitativo en la lucha gremial en un momento de depredación de la economía local que no cesa. Al día siguiente se conocía el cierre de otro comercio, vaciado también en una noche: Red Megatone.

Porqué la importancia de SUMA. Aquella mañana en que el pueblo despertó con el local comercial vacío y un cartel de agradecimiento a los trabajadores a los que devolvió el peor de los destinos –abrupto despojo del trabajo, indemnizaciones y salarios impagos, promesas incumplidas-, la confluencia espontánea de varias organizaciones que se lanzaron a la calle a manifestar pusieron en evidencia la necesidad de organizar las fuerzas trabajadoras para intervenir en la crisis e interpelar al capital y al Estado capitalista con su propia visión del problema.

El conflicto de SUMA planteó dos posiciones diferentes, nutridas en concepciones también distintas. Mientras el Frente de lucha por el trabajo, no casualmente constituido en esa instancia, insistía en la defensa a ultranza de la totalidad de los trabajadores despedidos, el Sindicato de Empleados de Comercio se negaba a representar a quienes habían sido despojados de sus puestos de trabajo con anterioridad a la clausura definitiva del local comercial, pero igualmente víctimas de un mismo proceso de vaciamiento. Los abandonaba.

Lo que no entendió ni quiso aceptar una dirigencia gremial adaptada al plan duclosista lo entendieron los concejales que decidieron, como lo reclamaba el Frente, continuidad laboral para todos.

El resultado es la victoria de una concepción y una conciencia que ya están constituidas, lanzadas a la construcción de su propia perspectiva política de clase. Nada que detenga ese proceso.

Mientras las burocracias sindicales se dedican a resolver los conflictos en un diálogo falaz e imposible con empresarios como los Gualdesi, capaces de estafar en millones al Estado y perfeccionar maniobras defraudatorias de fina ingeniería, por fuera de sus estructuras los trabajadores procuran organizar una lucha protagonista, legitimada en sus propias necesidades.

Los Gualdesi no pagan a los trabajadores o lo hacen a cuentagotas y en cómodísimas cuotas, para licuar sus obligaciones. Y si pueden hacerlo, es porque se les permite jugar con esos márgenes de especulación. El argumento de oro del gremio para oponerse como lo hizo a la continuidad laboral de la totalidad de los despedidos fue considerar que los primeros ya habían sido indemnizados, pero no dijeron que no todos lo fueron y que algunos de ellos, incluso, terminarán de cobrar recién el año que viene, porque ninguna fuerza –ni estatal ni gremial- intervino para defender otro resultado.

Y tampoco nadie denuncia que en estos días y desde que se inició este conflicto, mientras el gremio lidera estos “acuerdos”, los Gualdesi andan por la ciudad cobrando las cuentas a sus clientes para llevarse la recaudación a sus arcas. Esos dineros que en cambio no tienen para pagarle a los trabajadores.

Lo que se ha reclamado para todos es la continuidad laboral, los puestos de trabajo, que de ningún modo pueden ser clausurados por ese criterio duclosista que ha repetido la conducción gremial y decreta que una indemnización justifica la muerte laboral de una persona. Por los pocos pesos a los que se cotiza esa muerte.

El Concejo Deliberante tuvo la capacidad de comprender el reclamo del Frente de lucha. Ha sido un gran paso político en un contexto paradojal: en pleno festejo cervantino.

Queda defender el petitorio presentado al Intendente Omar Duclós, a quien le cabrá darle destino y aunque se haya negado a recibir a los representantes de las organizaciones que integran el Frente y haya defendido mantener la línea de la división acatada por el gremio, no podrá impedir un estado de conciencia. Habrá de insistirse en que el gobierno municipal subrogue las acreencias de los trabajadores. Que abone los salarios durante el tiempo que demande la reanudación laboral para estos despedidos y que haga suyas esas deudas para reclamarlas luego al empresariado. El Estado tendrá mayor poder de perseguibilidad para el cobro de esas sumas que el que pueda ejercer el trabajador sin acceso siquiera a un asesoramiento legal adecuado.

La conquista obtenida en el Concejo Deliberante demuestra que hay que extender la unidad para impedir que la crisis del capital recaiga sobre las espaldas de la clase trabajadora y más unidos, cuanto más esfuerzo realice el poder para separarnos.

 

Publicación: 15/11/2009 a las 22:00 - Última actualización: 15/11/2009 a las 22:00

 

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