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Los retrogrados

Ante el odio de “viva el infarto”

Por Jorge Raúl Agnese Licenciado en Comunicación Social (UNLP)

Nací el 29 de diciembre del ´43 bajo el sombrero de Capricornio, en el barrio de Villa Urquiza. Viví la Argentina de los años felices hasta el ´55, y mi adolescencia en los años ´60 con el mayo francés y la ilusión de la imaginación al poder. Me deliré con los Beatles y su “Lucy en el cielo con diamantes”, una alucinación vivida por los cuatro ingleses provocada por las drogas fuertes. Supe salir de borracheras provocadas por la mezcla de vino “Termidor” de litro y medio en envase de vidrio, mirando el cielo del amanecer tirado en el césped de la barranca de Plaza Francia junto con Tanguito, Lito Nebbia y otros dinosaurios cuando la mítica “Cueva” de la avenida Pueyrredón o “La Perla del Once” quedaban huérfanas de juveniles parroquianos. ¡Qué loquito que era el tipo! ¿No?

Fui músico de La Sinfónica Juvenil de la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires con 16 añitos, y llegue a tocar un par de veces en los conciertos gratuitos de los domingos a la mañana en el Teatro Colón. Luego me atrapó el “Club del Clan”, “Jackie y Los Ciclones” y “Los de Fuego” de Sandro cuando el Gitano no cantaba y era solo guitarrista. Fui rescatado por el “Rock Nacional” de Charly y Spinetta. También habité la Patagonia donde comenzó una historia - que hoy lleva más de 40 años -, junto a mi esposa Susana Borel, que floreció en cuatro hijos. La primera nació en Comodoro Rivadavia, ciudad que guarda a nuestro segundo hijo Juan Pablo, que se fue con El Barba prematuramente. Allí castigue una batería junto a otros cuatro secuaces locales escudados bajo el rimbombante nombre de “Conjunto orquestal moderno Kascote”. Los otros dos hijos nacieron en Buenos Aires. Antes de partir de la Patagonia, me quedo tiempo para que Crónica de Comodoro Rivadavia me inoculara el vicio del periodismo gracias al cual y con los años dirigí revistas, diarios y programas de radio.
Nuevamente en Buenos Aires fui artesano y mozo en una peña folklórica, donde me hipnotizaron poetas de la talla de Matus, Ruiz, Tejada Gómez y Lima quintana, por mencionar a los mejores.
Apoyé el “Luche y vuelve”, me la jugué en Ezeiza y volví chapotendo agua y barro, por una zanja con desesperación e impotencia. En definitiva: soy un setentista de la gloriosa JP. Esa que echaron de la plaza. Luego en tiempos del proceso supe la incertidumbre (léase miedo) de un Falcón siguiéndome amenazadoramente.
Al tango lo aprendí a querer después de los 40 - como ocurre normalmente -, lo que no me ha impedido observar los cambios de una sociedad paradójica, de un país mas paradójico aun, que exporta alimentos para 350 millones de personas, mientras más de la mitad de su población de sólo 35 millones se muere de hambre.
Por eso afirmo saber reconocer lo que son las democracias, las dictaduras, las demoduras y las dictablandas. Tal vez esas diferencias las aprendí en los 27 años como empleado en una empresa pública, nacional e inolvidable – Yacimientos Petrolíferos Fiscales -, rematada arteramente por un Lucifer riojano vende patria, que me dejo a mí y a muchos otros en la calle y como Tarzán: En pelotas y a los gritos.
En 1994 me radiqué en Santa Teresita, Partido de La Costa, a probar el rubro gastronómico con muy escasa suerte. Volví al periodismo, esta vez en sociedad con mi esposa a la que le contagié esa enfermedad. En el camino recorrido accedimos a distintos premios y reconocimientos – en conjunto y personales - del orden nacional y provincial como el Galena, el Faro de Oro, el Águila Adecos, el Gaviota de Oro, el Fundación Salinas de La Costa, y una Mención de Honor de APTRA en el Premio Martín Fierro del Interior 2002. En total 26 galardones.
Paralelamente, en el 2000 - cuando el equipaje de los años aconseja lo contrario -, comencé a estudiar Periodismo y Comunicación Social en la Extensión La Costa de la UNLP, a pesar de llevar a cuestas algunas décadas de periodismo empírico gráfico y radial. Fui ayudante de cátedra en los Talleres de Radio I y II, terminé la cursada en el 2007 (32 materias con 8,34 de promedio) y el 4 de diciembre de 2009 a los 65 años, defendí exitosamente la tesis junto a mi compañero y amigo Nicolás De Martino, obteniendo un 10 sobresaliente, que es la nota máxima que otorga la UNLP en las tesis, recibiendo el título de Licenciado en Periodismo y Comunicación Social.
Hoy a quien quiera escucharme les digo que sólo sé que no sé nada. Para el resto me ayudan las canas y las arrugas - el precio de la experiencia -, lo que le permite mirar todo y leer todo, desde Cortazar hasta Condorito.
Ahora estoy radicado en Exaltación de La Cruz, Capilla del Señor. También me recibí de abuelo y les aseguro que hace rato que tomo Agaromba y todo me... bué... usted ya sabe ¿No? Para despuntar el vicio edito una revista - El vigía de Exaltación - con buen éxito editorial y económico.
Me molestan los chantas y los usurpadores de títulos – tipo el “ingeniero Blumberg o el “licenciado” Telerman – por mencionar algunos. En el perfil de Facebook dicen que tengo una expresión de estar por parir una porteña sonrisita cancherita que... pero... ¿¡A mí qué carajo me importa lo que piensen!? Allí donde ellos están yo ya estuve y donde hoy estoy yo ellos estarán alguna vez, espero que puedan hacerlo como yo: CON DIGNIDAD…
Hoy se nos fue un grande, cuando la ilusión de otro país nos estaba ganando. En medio del dolor y con enorme asombro de mi parte, alguien grito “Viva el infarto”. Un taxista lo tropeo adecuadamente. Ese individuo pertenece a la resaca que queda aun de la Argentina del negociado, de las coimas, de las entregas, de la explotación de los humildes, de los HIJOS DE PUTA que tiran su honra a los perros. Y son más de lo que uno cree…
Amigos: lamentablemente no creo en las revoluciones sin sangre. Hoy vivimos un estado de compromiso y revolución. Dos generaciones de jóvenes han tomado consciencia de lo que debe ser y por lo que debe lucharse. Junto a ellos los reivindicados jubilados aportan su sed de justicia y su experiencia. Los vimos en la plaza despidiendo al líder Néstor Kirchner que nos dejo – además de su ejemplo de vida militante hasta el sacrificio de su vida - la simiente de lo que será el tercer movimiento histórico: EL DE LA LIBERACION DEFINITIVA, EL DEL MODELO NACIONAL Y POPULAR. Habrá que luchar codo a codo con Cristina para hacer realidad esa utopía que perseguimos desde hace más de 60 años. Nuestros hijos y nuestros nietos se lo merecen. La resaca de los vende patria esta allí... con los Magnetto, Duhalde, Carrio y Cia a la cabeza.
No trepidaran a matarnos… por lo tanto, compañeros habrá que armarse y disparar contra el primer culpable que aparezca y que se pruebe que es culpable de esa resaca y miasma que nos rodea. De esa Argentina que entre el 2000 y el 2002 vivió grandes zozobras que hicieron huir del país a más de uno.
Así que compañeros, la única lucha que se pierde es la que se abandona. Y esta es la hora de la lucha y si los venden patria nos obligan, no deberá temblará el pulso para apretar un gatillo y partir en cuatro, a quien sea. De lo sanguinarios que son, sobradas pruebas tenemos con La Forestal Argentina, con la huelga fue de Vacenna, los fusilamientos de La Patagonia, los bombardeos a Plaza de Mayo, los fusilados en León Suárez, los 30.000 desaparecidos del proceso, los muertos en y por Malvinas y las asesinatos de Kosteki y Santillán en Avellanera son la mejor prueba… por eso y como decía el inefable Tato Bores: Vermú con papas fritas y ¡¡Good Show!! (Después no digan que no se los avise).
Jorge Raúl Agnese Licenciado en Comunicación Social (UNLP)
DNI 04.429.050

 

Publicación: 04/11/2010 a las 08:21 - Última actualización: 04/11/2010 a las 08:21

 

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