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Día del Libro

Homenaje al libro en su día

Por InfoAzulDiario

Docentes de la Facultad de Agronomía han realizado unas reflexiones sobre el tema:
"Los libros muerden", "Tinelli si, libros no" y "Libros..." las cuales se hallan disponibles en la página web de nuestra Facultad (www.faa.unicen.edu.ar)

LOS LIBROS MUERDEN
El libro es un árbol con palabras,
son palabras con sentimiento,
son sentimientos con letras,son letras con sentido.
Un libro es una historia,
es la historia,
es un lugar,
es un momento.
El libro es una vida, una muerte,
una alegría, una pena, drama, comedia,
acción, suspenso.
El libro tiene olores,
texturas, tinta,
amores, emociones,
idiomas, código
El libro es compañía,
es aprendizaje,
entretención,el libro es mi vida.
Francisca Alvarez (http://argumentacion.soy.es/2011/05/23/libro-liber-libri/)
Estas ideas y sentimientos que el libro despierta en la autora del poema Libro, liber, libri y que con tanta precisión describe, pueden parecer excesivas o tan acabadas que no restaría nada por agregar. De lo que no quedan dudas es que cada libro tiene tantas connotaciones como lectores y que puede resultar distinto cada vez que un mismo lector lo relea. Por lo tanto, pensar en “el libro” implica ingresar en un apasionante laberinto.
El acceso etimológico nos enfrenta con un aspecto al que no podemos escapar como Facultad de Agronomía. Libro viene del latín liber, libri, que hace referencia a la membrana o corteza de árbol. Por su parte, los griegos designaban al libro con el término biblos, que significa “papiro” o “rollo de papiro”, pues ese era el material sobre el que escribían. El papiro de Egipto era elaborado en la ciudad fenicia de Biblos, a partir del tallo del papiro y de allí se exportaba a Grecia, donde adoptaron el término.
Según el Diccionario de la Real Academia Española, es un conjunto de muchas hojas de papel u otro material semejante que, encuadernadas, forman un volumen. Según UNESCO, para ser un libro tal conjunto debe tener un mínimo de 25 hojas (49 o más páginas); si el número es menor, lo califica como folleto u hojas sueltas.
Si ingresamos al laberinto a través de refranes populares o frases célebres, encontramos el conocido “…..los libros no muerden” y también “Los libros me enseñaron a pensar y el pensamiento me hizo libre” atribuida a Ricardo Corazón de León. Y aquí la gran sorpresa. Al enfrentar ambas afirmaciones, encontramos una hermosa contradicción: los libros nos hacen pensar (imaginar, considerar, discurrir, reflexionar, examinar) porque muerden nuestra mente, hincan los dientes de sus ideas e imágenes (visuales o no) en ella. Ese mordisco que sentimos es lo que nos obliga al trabajo intelectual y emocional de reordenar pensamientos, opiniones, sentimientos; a elaborar y fijar nuevos conceptos; a trascender el hecho de meros entes biológicos, conduciéndonos a la gratificante sensación de constituir seres espirituales y racionales.
En consecuencia, el poema no describe excesivamente al libro y tampoco agota todo lo que de él puede decirse. En todo caso, podríamos concluir afirmando que ningún otro objeto es tan “humano” como el libro, en el sentido que permite percibir que somos capaces de comunicar / comprender ideas, conocimientos o sentimientos a través de un texto impreso o manuscrito, reciente o prehistórico, literario o académico, entrañable o provocativo y cuantas variantes queramos considerar. Un objeto que puede transportarnos hasta exóticos sitios reales o imaginarios, vivir simultáneamente en el pasado remoto y el futuro más lejano que logremos imaginar y, quizás lo más elemental: llevarlo siempre con nosotros y gozar de él donde y cómo nos encontremos. Lic. Angélica J. Sottile (asottile@faa.unicen.edu.ar)
TINELLI SI, LIBROS NO
Desde 1908 se halla instaurado en nuestro país el día del libro, en homenaje y reconocimiento a un objeto que de una u otra manera nos acompañan y participa como protagonista principal durante toda la vida. Como Universitarios, nos debemos a los libros; me atrevería a decir que existe una correlación directa entre el nivel académico de una Universidad y la grandeza de su biblioteca, como una manera de cobijar el conocimiento adquirido y desarrollado por generaciones y que está disponible ahí, entre esas páginas a veces amarillentas por el paso de los años, pero que testifican desde la quietud de sus letras, diferentes momentos históricos.
Los libros para una Universidad representan la fuente de conocimiento, la consulta obligada, el compañero silencioso de horas, tanto diurnas como nocturnas, el respaldo a nuestros saberes.
Como dato curioso, pese al avance de nuevas tecnologías, los libros permanecen de pié y hacen batalla, aunque viento en contra, frente a Internet, la televisión, los DVDs y la Play Station. Y bien podríamos afirmar que la web puede ser considerada la biblioteca actual más grande del mundo, donde todo tiene cabida, y están todas las respuestas, incluso con la posibilidad de utilizar los e-books; pero el libro clásico, el de papel, el que uno puede tocar, abrir y cerrar, recorrer sus hojas, acariciar las palabras con sus manos, continúa y continuará vigente. ¿Por qué? Porque un libro tiene magia, trasmite sabiduría, atesora conocimiento, genera preguntas, permite la búsqueda de respuestas, de verdades, de mitos y leyendas; los libros riegan a borbotones nuestra imaginación haciéndola crecer. ¿Quién de nosotros no posee un lindo recuerdo de algún libro en especial que nos marcó nuestras vidas o constituyó un punto de inflexión?
El verdadero enemigo de los libros es el actual modelo de vida, que en su hiperconsumo no nos habilita a tomarnos el tiempo necesario y suficiente para sentarnos tranquilos, texto en mano a disfrutar de una lectura. No es casual. Pero cuando se tiene, sostiene y fomenta un país tinellizado, los libros pierden su lugar, incluso hasta en las propias universidades. De forma análoga, un hogar sin libros sostiene un vacío espiritual. El apunte, la fotocopia de pocas hojas, la guía, intentan reemplazar mal al libro.
El desafío es grande, pero tan sólo por ser parte de una Universidad, tenemos la obligación y responsabilidad de utilizar los libros como nuestra principal herramienta de lucha y trabajo para generar los cambios que deseamos en pos de una sociedad igualitaria en oportunidades y en acceso al conocimiento. ¡Feliz día para todos los libros, aquellos leídos y los que se van acumulando para leer! Lic. Fabián Grosman (fgrosman@faa.unicen.edu.ar)
LIBROS…
Hay quienes sostienen que leer es "adoptar la posición del lector". Lo cierto es que desde la Antigüedad se creyó en la escritura como un oficio sagrado, el de los escribas, que dedicaban su vida a la consagración de este oficio. Las transformaciones socio-histórico-culturales no han impedido que el escritor nos siga convocando a través del "aura" que provoca su palabra, a través de su rebeldía y de su concepción del mundo. El escritor, ese visionario, es quien entreteje "la trama secreta" de nuestro devenir. Prof. Silvina Delbueno (silvinadelbueno@yahoo.com.ar)
 

Publicación: 17/06/2011 a las 02:04 - Última actualización: 17/06/2011 a las 02:04

 

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