Aislamiento Social por el Covid-19: el 73,6% de la población preocupada por los adultos mayores

La vejez es un tema conflictivo, no sólo para quien la vive, sino para aquellos que diariamente se enfrentan desde sus roles (familiares o profesionales) a los problemas inherentes de la edad.
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Aislamiento Social por el Covid-19: el 73,6% de la población preocupada por los adultos mayores

Todos necesitamos de una mano amiga, pero los más vulnerables además requieren de personas a su alrededor para que les ayuden a resolver situaciones. Con el aislamiento social, las personas de edad avanzada han cambiado sus rutinas diarias, teniendo que permanecer más tiempo en las casas sin contacto físico con otros miembros de la familia, amigos y colegas. Para millones de adultos mayores, la cuarentena ha representado una lucha para que el aislamiento no se convierta en soledad.

Según una encuesta realizada por la Universidad Abierta Interamericana en julio del 2020 por alumnos de la Cátedra de Adultos y Adultos Mayores de la Carrera de Musicoterapia de Buenos Aires, Facultad de Psicología, al menos un 73,6% de la sociedad está preocupada por la situación que viven los adultos mayores desde que empezó el aislamiento social preventivo y obligatorio en el AMBA.

A raíz de la necesidad de potenciar sus recursos personales de manera espontánea, la sociedad ha respondido ayudándolos a afrontar las dificultades que acarrea el vivir en aislamiento. Según la encuesta, el nuevo entramado social está construido principalmente por hijos/as (52,6%), nietos/as (20,5%) y vecinos (7,5%) quienes estimulan las actividades asociadas con la sobrevida, orientándose al cuidado y a la promoción de la salud.

La nueva red de apoyo ha obtenido logros importantes en las personas de edad avanzada:

·         Ayuda emocional: el 94% se comunicó a través de mensajes de WhatsApp y el 91% por llamadas telefónicas.

·         Apoyo instrumental: al 77% les hicieron las compras, al 75% les indicaron dónde acudir en caso de emergencia.

·         Apoyo en la conectividad: al 54% los ayudaron a mantenerse conectados de manera virtual y al  46% le han mostrado cómo chatear por video con otras personas usando teléfonos, computadoras o tablets. 

Si bien muchos adultos están siendo acompañados, no hay que descuidar que el índice de preocupación con respecto a sí mismos es de un 51.9% y que un 22% percibe que les han prestado menos atención que antes de la cuarentena. “Esto refleja que la tarea a nivel social podría optimizarse ya que el aislamiento sostenido en el tiempo, tiende a exacerbar los sentimientos de soledad asociados con una mayor mortalidad, actividad física reducida, disminución de esfínteres, alteraciones mentales y depresión”, afirma la Lic. Marina Rovner, coordinadora de la encuesta.

Por otro lado, resulta alarmante la cantidad de adultos residentes en geriátricos que fallecieron por Covid-19 en el AMBA. Si tenemos en cuenta que el 41% de la población encuestada respondió que no tenía permitido el acceso a los geriátricos y el 24% que prefería no ir a visitarlos, ¿qué red afectiva acompaña a los más vulnerables en este contexto?

Si bien el aislamiento social durante la pandemia nunca tuvo la intención de frustrar las conexiones sociales, es importante considerar que seguir impidiendo a los familiares y amigos que visiten a sus mayores queridos, tenderá a un efecto negativo llamado desmoralización. Este se caracteriza por: baja autoestima, problemas psicofisiológicos, tristeza, sentimiento de soledad, stress ante las normas institucionales, interacción insatisfactoria con los demás residentes y problemas de salud. En lugar de prohibir la entrada de las familias sería recomendable extremar al máximo el protocolo de cuidado tomando todos los recaudos necesarios y posibilitar un acto de presencia sin involucrar el contacto físico ni la cercanía, lo cual colaboraría en la reducción del índice de preocupación de la población y contribuiría con el bienestar de los mayores.

 Cómo fortalecer el acompañamiento (para desarrollar o potenciar el nivel de bienestar):

 Apoyo emocional

·         Realizarles llamadas telefónicas.

·         Enviarles mensajes de texto, por ejemplo vía WhatsApp.

·         Animarlos a que se contacten con sus amigos y familiares.

 Ayudar con tareas

·         Cocinarles un plato que les guste (dejárselos en la puerta si fuera necesario).

·         Hacerles las compras (dejárselos en la puerta si fuera necesario).

·         Ayudarles a mantener contacto con sus médicos.

·         Indicarles dónde acudir en caso de emergencia.

Ayudar a incorporar tecnología

·         Enseñarles a chatear por WhatsApp.

·         Mostrarles cómo utilizar el video a través del celular, computadora o tablet.

 “Aun cuando no lo manifiesten en voz alta, hay personas que piensan: ¨Igual ya se van a morir¨. Sin embargo, ¿quién podría decir con total seguridad que en los 30 años que van de los 70 a los 100, no se pueden hacer cosas maravillosas?”, concluye la Lic. Marina Rovner.

*Encuesta Realizada por alumnos de la Facultad de Psicología, Carrera de Musicoterapia. Cátedra Adultos y Adultos Mayores.

Dirigida y Coordinada por la Profesora Titular Lic. Marina Rovner

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